CTIO
Patrones de segregación de género en los sectores del empleo
Subsecretaría de Programación Técnica y Estudios Laborales del Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social
Por Ana Sofía Rojo y Lucía Tumini
Uno de los rasgos característicos de los mercados de trabajo de América Latina en general y de Argentina en particular es la desigualdad, donde las inequidades que se producen entre varones y mujeres constituyen una de las dimensiones más importantes que deben ser conocidas y consideradas cuando se pretende lograr una sociedad más igualitaria, cohesionada e incluyente. Para analizar estas desigualdades se deben observar los patrones de inserción del empleo femenino en los diferentes segmentos del mercado de trabajo, cómo estos se traducen en las diferencias salariales y en su dinámica frente a los vaivenes del ciclo económico.
La desigualdad entre varones y mujeres en las posibilidades de acceso al mundo del trabajo se expresa en los diferentes niveles de participación en la Población Económicamente Activa (PEA), de inserción en el empleo remunerado, y en particular en la baja participación que presentan las mujeres en el empleo asalariado privado registrado.
En este sentido el mapa sectorial del empleo femenino ofrece indicios de la segregación que prevalece en el mercado de trabajo. En efecto, en el tejido productivo de Argentina se observan claros patrones de segregación del empleo, algo más de 6 de cada 10 mujeres están en el sector servicios, 2 en comercio y sólo 1 en empresas industriales . Esta distribución se refleja en las tasas de feminización del empleo que, en el año 2008, alcanzaron al 18,6% en industria y en comercio al 33,9%. En las ramas de servicios las mujeres alcanzan la máxima participación sectorial, con el 42% del empleo.
Tasa de empleo femenino por sector, brecha salarial y salario relativo –Empleo asalariado, registrado, privado
[»] Ver tabla
El mapa sectorial del empleo femenino tiene implicancias en la dinámica del empleo. Es decir, las ramas de actividad que concentran en mayor medida el empleo femenino explican su mayor estabilidad en relación con el ciclo económico, ya que se trata de actividades que tienen una menor elasticidad del empleo frente a la evolución del producto, como son la salud y la educación, actividades que duplican la tasa de feminidad del conjunto de la economía. Esta estructura ocupacional tiende a reproducir una división del trabajo tradicional, siendo estos los sectores típicos en los que se extienden fuera del espacio doméstico los roles reproductivos y de cuidado, tradicionalmente asignados a las mujeres. Por el contrario, en ramas en las que supuestamente los requerimientos de fuerza física son centrales en la contratación, como transporte y almacenaje, la presencia femenina es menor (15%).
Desde una perspectiva dinámica, es interesante observar que en algunos de estas actividades de servicios la tasa de feminidad ha aumentado notablemente en el período 1996-2008. Un ejemplo elocuente es la Intermediación financiera, que ha atravesado un proceso de feminización sostenido en el período -desde 38,1% en 1996 a 47,7% en 2008-, subsistiendo una brecha salarial, entre varones y mujeres, mayor que en el promedio de los servicios. Otra rama donde las mujeres han ganado participación es Hoteles y restaurantes, pasando desde apenas algo más del 33% en 1996 hasta un 42,7% en 2008.
Un aspecto que merece atención en relación con la inserción de las mujeres en el sector servicios, es la existencia de una gran disparidad en las brechas salariales entre ramas de actividad. Por un lado, Enseñanza es la única rama donde las mujeres reciben remuneraciones superiores a los hombres; nivelándose en valores muy bajos. En efecto, junto con Hoteles y restaurantes, esta es la rama que presenta las remuneraciones más bajas.
Si bien en el sector servicios se da la mayor participación femenina en el empleo, también es el que presenta la mayor brecha salarial, de 26% en 2008. La perspectiva sectorial muestra que, con diferentes matices, las desigualdades de género están presentes en la mayoría de los sectores económicos.