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Por Marisa Hernandez
“Cuando empezamos había miedo, hoy hay respeto y valoración”
A los 16 años, mucho antes de organizar y liderar el Sindicato de Empleadas de Casas Particulares de Entre Ríos (SECPER), Patricia Arce decidió ingresar al mundo laboral. Movida por una necesidad de independencia, y a pesar de los reparos de su padre, inició un recorrido que fue trascendiendo su mundo privado -la pareja, el nacimiento de los hijos- para convertirse en lucha colectiva por los derechos de mujeres que, como ella, se desempeñaban en el sector del trabajo doméstico.
La toma de conciencia de estos derechos, históricamente negados al sector, constituyó el motor de la tarea sindical de esta mujer de 42 años, oriunda de Crespo, Entre Ríos.
El SECPER se conformó en el año 2007. Como todavía no cuentan con sede propia, desarrollan sus actividades en el espacio del Sindicato Unión Obreros y Empleados Municipales (SUOyEM) y en la biblioteca municipal.
Patricia define su trabajo como una “tarea docente para promover la igualdad y la equidad”, que empieza en la escuela y se continúa en la comunidad. Y agrega: “son las mujeres las que terminan manteniendo a sus familias porque cierran fábricas y los hombres quedan desocupados. Este trabajo es tan digno como cualquier otro. Es un sector de la sociedad el que lo menosprecia. Y eso hay que transformarlo… Fue una decisión que me costó mucho, la de llevar adelante este proyecto, de impulsar el sindicato. Empezó con un grupo de 70 personas que fui convocando de a una. Las chicas no querían mostrar sus caras por temor a perder el trabajo”.
A pesar de estar desempeñándose en la dirección sindical, Patricia no ha dejado la casa donde trabaja desde hace más de 20 años. Y reconoce que, lejos de perjudicarla, la actividad en el sindicato ha fortalecido el vínculo con sus empleadores.
Al recordar los inicios de la organización, Patricia habla de un tiempo de incertidumbre y prejuicios: “cuando empezamos había miedos, dudas, temor a perder el trabajo… Era como un desafío, algo que nunca antes se había intentado. Algunas personas se reían y decían: ¿esas van a tener sindicatos? Hoy hay respeto y valoración. Los resultados están dados en el blanqueo y en el pago”.
En una primera etapa, recorrieron distintos despachos y organismos en Paraná y en Buenos Aires para ponerse en conocimiento de lo existente en materia de normas que regulaban el sector. Al respecto, Patricia explicita: “La mayoría no sabíamos que teníamos un estatuto, que era viejo pero existía. Así que nos organizamos y formamos una comisión provisoria. Ahora estamos trabajando para formalizar nuestro sindicato”.
Una de las actividades que desarrolla el sindicato tiene relación con la tarea de formación y capacitación en diversos campos, tales como: Primeros Auxilios y RCP; Derecho laboral; Autoestima y Seguridad Ciudadana. Patricia considera que estos espacios -abiertos a la comunidad- son imprescindibles para ampliar horizontes y conciencias. “La explotación del sector ha sucedido porque nunca hemos tenido acceso a la educación”, remarca.
En el 2008 el SECPER entregó al Presidente del Tribunal de Trabajo Doméstico del Ministerio de Trabajo un petitorio con una serie de reclamos. “Nosotros pedimos licencia por maternidad, mayor licencia por enfermedad, equiparación de sueldos, que se reconozca la antigüedad, la indemnización. Vemos que el proyecto de Ley de Trabajadores/as de Casas Particulares contempla estos derechos y, en ese sentido, estamos muy conformes. En síntesis, hay que derrocar el decreto 326/56 e incluirnos en la ley”. Y para esto, Patricia enfatiza: “hace falta solidaridad entre todos los sectores sociales”. En este sentido, los encuentros tripartitos regionales que conforman ámbitos de negociación colectiva son altamente productivos en sus aportes a la construcción de las políticas públicas.